Categorias

Social


TV CONSTELLATION RUGBY
Noticias
Escala o naufragio
Carta abierta al mundo del rugby
21.03.2018
MARCOS LORENZO MAROTO | Han pasado tres días desde que mis ojos, incrédulos, vieron cómo los Leones caían heridos en un pequeño y embarrado campo de Bruselas. Horas cargadas de lectura, analizando material fotográfico, viendo una y otra vez imágenes del fatídico partido. Y por momentos, mi mente, ingenua como la de un niño, caía en la negación. Mi cerebro me invitaba a pensar que lo vivido en Heysel había sido un mal sueño, una pesadilla de la que pronto me iba a despertar.
 
Hoy, al fin mi cabeza ha asumido que aquello sucedió tal y como lo vi a unos pocos metros de distancia. Que fue inverosímil, pero real. Y como si entonces la hubieran lanzado por la borda, tras pasar este tiempo hundiéndose como un ancla, ha llegado el momento en que ha tocado fondo.
 

El barco español se detiene
 

La cadena se tensa. La nave se tambalea. Se produce una fuerte sacudida y todo se para. Silencio. Nuestro barco con destino a Japón acaba de detenerse en aguas belgas. Una embarcación que zarpó medio vacía, pero ahora cargada de ilusiones y esperanzas. Algunas tan viejas como el propio rugby español, otras con apenas una semana de vida.
 
Pronto llega el bullicio. En medio de un gran desconcierto hay tripulantes que estallan de ira. Se preguntan: ¿Qué es lo que nos ha hecho parar? ¡Si navegábamos a toda máquina!, exclaman. Frente a la proa, una patrullera con una gran bandera ondeando. Tres colores relucen: el azul, el amarillo y el rojo. Hemos estado cerca de chocar. Quizá incluso nos hayamos golpeado.
 
Se cruzan los gritos, los reproches. Lo nunca visto en los siete mares. De inmediato aparecen cientos de gaviotas que sobrevuelan y enturbian la ya de por sí ensordecedora discusión con sus estridentes graznidos. Dan vueltas y vueltas en busca de algo que pescar con sus afilados picos. Y una vez tienen lo que buscaban, rápidamente, se van. No sin haber dejado las cubiertas llenas de porquería.
 
Con las aguas revueltas y los marineros del buque español aún en shock, se hace una llamada de auxilio. Nadie sabe qué dirán las autoridades portuarias. Tardarán en aclarar el incidente. Sin embargo, lo peor es que hay grumetes que se han decidido a abandonar la nave. No creían que el pasaje incluyera bufé de rabia y decepción, ni tampoco barra libre de polémica y sensacionalismo. Cegados por la confusión, luchan por coger un salvavidas. Se lanzan en los botes para regresar a tierra, siguiendo a las ruidosas gaviotas.
 
Los que nos quedamos, tratamos de recuperarnos. Guiados en parte por el mensaje de esperanza del capitán. Toca evaluar los daños, reparar los desperfectos. Habrá piezas que no se podrán sustituir, pero siempre podremos hacer algunos apaños. La ruta más recta ya no está al alcance. Es hora de mirar hacia el puerto más cercano. Allí tendremos que recuperar fuerzas y reclutar nuevos marinos. Personas que crean en la fortaleza de este equipo que forma la tripulación.
 
Una vez que el rumbo esté fijado, siendo realistas con nuestras posiblidades, intentando no repetir los errores del pasado y apoyándonos en lo aprendido; se puede alcanzar el reto de atracar en Japón. Que esto haya sido una escala o un naufragio está en nuestras manos. Nadie podrá borrar las cicatrices que deja lo ocurrido en Bélgica. ¿Pero de qué vale lamentarse? Pintemos un gran león sobre el casco y zarpemos de nuevo. Que la distancia es grande y el tiempo para llegar, escaso.
 
No soy ningún oficial. Es más, comparado con muchos de mis compañeros, me faltan muchas travesías por hacer. Océanos que surcar viviendo experiencias buenas y sobre todo malas. Pero estando tocado, con el corazón en la mano... Tengo muy claro que ¡yo no me bajo del barco!
 




» Volver
MAR FRENTE A SUS CHICOS EN BRUSELAS
           
Constellation Rugby

Direccion de Constellation Rugby
Email: info@constellationrugby.com

Aviso legal
Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra politica de cookies, aqui
Si continuas navegando estás aceptándola
Política de cookies +